Dr. Omar González - cirujano infantil.
Todos quienes somos padres, o en definitiva nos hacemos cargo de algún niño; debiésemos comprender que ellos representan un grupo de riesgo para sufrir cualquier accidente, entre ellos las quemaduras.
Es este tema que quiero abordar desde un punto de vista muy práctico y útil, para quienes nos quedamos a cargo de cualquier niño, en especial si estos son lactantes o preescolares.
Según datos de Coaniquem, son los niños los que más se queman y el sitio o lugar del accidente ocurre además casi siempre en la casa. La mayoría de los niños quemados son menores de cinco años y, muchas veces, el tratamiento de las cicatrices sobre todo cuando comprometen algún sitio que incapacita la funcionalidad, es largo. El tratamiento se realiza por ciclos, e incluye el engrosamiento de la piel quemada y el menor debe pasar a corrección quirúrgica varias veces para asegurar una correcta funcionalidad
¿Qué hacer cuando mi hijo se quema? Y ya sucedió el accidente.
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Pero que hacer desde el punto de vista práctico si nuestro niño se quema. A veces basta una taza de té para quemar gravemente a un pequeño. Los agentes causales también han ido cambiando con el tiempo, en su momento fueron los fuegos artificiales, las cocinas sin mecanismo antivuelco. En la actualidad el hervidor eléctrico es muy útil pero un arma muy peligrosa para nuestros pequeños.
¿Qué hacer entonces?, ojala mantener la calma y retirar la ropa, y colocar agua fría parece ser lo más sensato. En último caso acudir de inmediato a algún centro de urgencia. Lamentablemente, y en mi atención cotidiana se ve llegar a los niños con una serie de elementos que incluyen desde aceite emulsionado, cremas, vegetales, mentolatum, etc. Estos solo pueden perjudicar a nuestro niño ya que no solo impide o dificulta evaluar la superficie quemada, teniendo que hacer un aseo que puede resultar traumático, sino que además favorece la infección y una quemadura infectada puede profundizarse, requiriendo después un manejo más agresivo.
Lo ideal sería entonces darle algún analgésico y acudir a algún centro o servicio de urgencia que cuente con cirujano pediatra para la primera evaluación.