Se avecina ese momento tan esperado y vienen muchas dudas e inquietudes a tu cabeza, entre ellas la lactancia, Un momento crucial para toda madre, para ello es necesario preparar los pechos y hacer del amamantamiento un periodo agradable y sin atisbo de dudas.

Antes:

La preparación de los pezones para la lactancia materna resulta relevante para las embarazadas, ya que en general existe gran desconocimiento del proceso de amamantamiento del bebé. La lactancia es un tema lleno de mitos, uno de ellos es el dolor, pero aquí te contamos verdades y datos útiles sobre éste, que te pueden ayudar a hacer de este momento una experiencia agradable tanto para ti como para tu bebé. Entre las recomendaciones para preparar tus pezones hacia el momento de la lactancia, resulta importante masajearlos a partir del octavo mes en adelante, ello porque, realizarlo antes podría generar contracciones molestas o un parto prematuro.

Después del Parto:

Luego del parto, la madre, el recién nacido/a y el padre están en un momento de máxima sensibilidad para que se activen las conductas naturales de vinculación, aumentando la producción de prolactina y ocitocina, y favoreciendo así la secreción láctea. Es por ello que cuanto antes se inicie la lactancia, mayores son las posibilidades de éxito. Ofrece el pecho “a libre demanda”. El niño(a) es el único que sabe cuándo ha quedado satisfecho y para ello es importante que la toma sea cuando lo requiera y dure hasta que sea el niño/a quien suelte espontáneamente el pecho. El régimen de libre demanda, día y noche, facilita la organización de la lactancia, recuerda que ningún niño es igual a otro, es posible que las necesidades de leche de tu bebé no sean las mismas que la de otras guaguas.

Muchas veces, las mamás necesitan pezoneras para amamantar. En este sentido, una buena alternativa, actualmente en el mercado, son las pezoneras de silicona. Su delgadez puede ayudar a que tu piel no se agriete ni se irrite demasiado. Los cuidados más efectivos para aminorar las molestias generadas por el amamantamiento son los más sencillos de realizar. Entre estos, la constancia en la lactancia, porque mientras más veces le das de amamantar a tu bebé, más rápido se acostumbra la piel a este procedimiento, si tienes gran cantidad de leche, lo mejor es extraerla y guardarla en el congelador. Otro dato es amamantar alternando los pechos para que ambos se descongestionen de manera equilibrada.

No dar chupetes ni mamaderas al recién nacido/a al menos hasta que la lactancia se haya consolidado: Un chupete de entretención no se succiona de la misma forma que el pecho, por lo que el recién nacido puede “confundirse” y posteriormente agarrar el pecho con menos eficacia (se utiliza distinta musculatura de succión). Esto puede ser la causa de problemas tales como grietas en el pezón y mastitis.

Experimenta distintas posiciones, hasta que encuentres la más cómoda para ti y para tu guagua. Usa el cojín de lactancia. Este cojín es de gran utilidad para la comodidad de la mujer al dar pecho. Aunque al principio puede parecer difícil y ser un poco molesto, encontrarás la postura más cómoda para las dos. La participación del papá en los momentos en que se amamanta permitirá establecer un mayor lazo afectivo con ella y con la mamá. ¿Cómo hacerlo? Sacándole los “chanchitos” entre cada toma, mudándola después de que termine de mamar, apoyando a la madre a que esté cómoda y tranquila. El reposo de la madre durante la lactancia es importante para resistir las exigencias de este período. Necesitará de mucho apoyo y generar un momento de intimidad al dar de mamar será de mucha ganancia para tu bebé.

Conversa suavemente con tu guagua. Cuando estás amamantando a tu guagua, ella te mira y reconoce tu voz, sabe que eres esa persona especial que está disponible para ella, y suele calmarse cuando la tomas en brazos. Mira a tu guagua a los ojos, ya que puede ser un momento de profunda comunicación entre ustedes.

Leche extraída: 

Al dar leche extraída, la persona que alimenta al niño debe procurar una óptima interacción con él, ya que esto le reportará beneficios para su desarrollo afectivo-emocional. Si el niño/a aún se amamanta, idealmente la persona que le da la leche en vaso o mamadera no debe ser la madre, para que el niño mantenga la asociación de ella con el amamantamiento y le resulte más gratificante, cómodo y natural alimentarse del pecho.

Si por algún motivo no has podido amamantar a tu guagua, es bueno saber que igualmente podrás establecer un buen vínculo afectivo con ella. Lo más importante es que aproveches este momento para hacerle cariño, mirarla y hablarle en forma suave, darle tu atención, conocerla, cuidarla y quererla.

Esperamos que estos simples consejos te hayan servido. Para resolver tus dudas, puedes participar de nuestras Charlas Maternas, consulta en nuestro call center por día y hora.

#CERRAR