Esta emoción suele presentarse por experiencias de frustración.Los berrinches representan una crisis temporal de los sentimientos para el niño pequeño haciendo lo más conocido como berrinches; reacción de un niño cuando no puede regular sus impulsos emocionales, lo cual desemboca en una aparente pérdida del autodominio y el descartar normas previamente aceptadas del comportamiento, a un grado que parece desproporcionado para la situación. Aquí recomendaciones para superarla.
La rabia es una de las emociones básicas y suele gatillarse por experiencias de frustración. El modo como se expresa depende en parte del temperamento de cada persona más su información genética, pero también de los patrones culturales y del aprendizaje de modelos presentes; conductas aprendidas.

Los menores con baja tolerancia a la frustración tienden a ser especialmente reactivos y muchas veces, impulsivos. Por lo tanto, son ellos los que más necesitan de adultos que puedan contenerlos y ayudarlos como mediadores para canalizar el enojo de un modo adaptativo. Tips para superar la frustración o rabia.

• Es importante contener al niño, acogiendo su rabia y validando su malestar, pero poniendo límites respecto de cómo expresarla, por ejemplo: validar el enojo, pero no permitir golpes o garabatos; canalizar los sentimientos y controlarlos.
• Intentar distraer al niño, cambiando de foco de atención.
• No aumentar la importancia de la situación, bajar el perfil al problema, sin despreciar lo que sucede.
• Proponer alguna actividad física que le permita canalizar la energía.
• En otro momento, retomar el problema; dialogar sobre lo ocurrido una vez que se ha calmado y objetivar los puntos.
• Calmar al niño con música, un abrazo o reflejando lo que debe estar sintiendo, empatizando en el tema, de manera que se sienta comprendido.
Pero estableciendo claramente límites en cuanto a agresiones.
• Evitar que se autoagreda, no permitir actos violentos ni autodestructivos.
• Propiciar la alimentación sana y estilos de vida saludables en nuestros hijos (niños y adolescentes).
• Propiciar actividades como hobbies, donde se trabaje en equipo; no deportes competitivos, por lo menos hasta que se controle la rabia.
• Para los padres:

o Anteponerse a las pataletas.
o Observar y objetivar las conductas de nuestros niños y adolescentes.
o Acercarse y propiciar actividades familiares.
Es importante entender que en muchas ocasiones las pataletas y/o rabietas son conductas disruptivas para llamar la atención, síntoma de que algo está pasando o molestando. Poner atención en lo que sucede en el colegio, jardín, en el hogar (ambiente familiar), u alguna otra variable como abuso de algún par o adulto.
Las reacciones de nuestros niños, muchas veces son aprendidas. Debemos comprender que ellos no siempre entienden y contextualizan los arrebatos y momentos en que los adultos nos salimos de nuestras casillas; por lo que es importante controlar nuestras reacciones frente a ellos y enseñarles con el ejemplo, que finalmente será el grabado a fuego en sus vidas.

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