El apego es la relación afectiva más íntima, profunda e importante que establecemos los seres humanos. Este apego afectivo se caracteriza por ser una relación que es duradera en el tiempo, suele ser estable, relativamente consistente, y es permanente durante la mayor parte de la vida de una persona. 

El apego es una necesidad biológica que todos los seres humanos tenemos (de igual importancia que comer o respirar), esto quiere decir que los niños (y los adultos) necesitan vivir vinculados a otras personas que los cuiden y los quieran, en los niños se relaciona especialmente con la manera en que la puedas acoger, contener y calmar cada vez que sienta malestar.

La calidad del apego que reciba el niño/a va a influir en cómo se comportará y desarrollará en el futuro. A simple vista un niño con un apego de calidad (dígase apego seguro) es un niño/a feliz y seguro, capaz de resolver problemas y desenvolverse sanamente con los demás; características que lo acompañarán el resto de su vida y que puede ser decidor en cómo viva su adultez. El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido incondicionalmente; apego seguro.

La importancia de generar apego en las primeras etapas de desarrollo, idealmente desde el nacimiento, está en el desarrollo neuronal de los infantes; en los primeros momentos, meses y años de vida, cada contacto, cada movimiento y cada emoción en la vida del niño pequeño redunda en una explosiva actividad eléctrica y química en el cerebro, pues miles de millones de células se están organizando en redes que establecen entre ellas billones de sinapsis. Mientras más redes neuronales se creen en esta etapa de la vida gracias al estímulo de apego, el desarrollo normal como para el proceso del aprendizaje. El concepto de “cableado” o “circuitos” se usa ahora para referirse a la complejidad de la red neuronal. Las funciones cerebrales, se basan fundamentalmente en el rápido y eficiente pasaje de señales de una parte del cerebro a otra, para lo que se necesita una muy bien organizada red neuronal de interconexión. Los elementos básicos son las células cerebrales (neuronas) y las interconexiones que se establezcan entre ellas (sinápsis). Las sinápsis son vitales tanto para el desarrollo normal como para el proceso del aprendizaje. Al interactuar el individuo con el ambiente, toma informaciones de él, las procesa y las almacena, activando así toda la red.

El bebé nace con un repertorio de conductas las cuales tienen como finalidad producir respuestas en los padres: la succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto, no son más que estrategias -por decirlo de alguna manera- del bebé para vincularse con sus papás. Con este repertorio los bebés buscan mantener la proximidad con la figura de apego, resistirse a la separación, protestar si se lleva a cabo (ansiedad de separación), y utilizar la figura de apego como base de seguridad desde la que explora el mundo. El apego es lo que da al niño un sentido de seguridad, autoestima, confianza, autonomía y efectividad para enfrentar el mundo, de acuerdo a la calidad afectiva que reciba de sus padres.

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